aniversario

Hoy hace un año
desde que nos conocimos
en las escaleras mecánicas
de la Fnac
(en Callao).

Hoy hace un año
desde que me enamoré
de tu sonrisa mientras tomábamos
café en el Lolina.

Hoy hace un año
desde que me acompañaste a casa
a la 1 de la madrugada
porque te habías dado cuenta al llegar a casa
de que no querías separarte de mí.

Hoy hace un año
desde el día en que te vi desnudo
durmiendo en mi cama
y pensé en la suerte que tenía
por poder mirarte toda la noche.

Hoy hace un año
desde ese primer beso

Hoy hace un año…
Y no puedo esperar a que pase otro más

ay ama, que soy booktuber

Admito que a veces se me ocurren ideas de bombero retirado, y en una de esas que estamos. Y es que si no tenía suficiente con terminar mi primer libro de poesía, intentar ponerme de nuevo a escribir sobre cocina (y por lo tanto cocinar más allá de ensaladas varias y tortillitas de calabacín) mientras intento escribir algo coherente sobre mi vida en Corea (es sólo un proyecto, aún), pues un día me dije “Mikel, necesitas algo más que hacer… ya sé, ¿por qué no te abres un canal de youtube en el que puedes hablar de libros?” (de ahí lo de booktuber) y por alguna razón que aún se me escapa un pelín me pareció tan buena idea que con ayuda de unos amigos y de mi chico aquí tenéis el primer video del canal.

Así que… without further ado, aquí tenéis mi primer video, en el que contesto las preguntas del Booktube Newbie Tag (o lo que es lo mismo, el tag del booktuber novato), digo varias idioteces, se me traba la lengua y utilizo la palabra “retrasado” o algún derivado demasiadas veces, tantas que ni editándolo pudimos reducir las repeticiones. Yo os recomiendo, así entre amigxs, que os cojáis una botellita de tequila, o vodka, o soju que es mucho más apropiado, y cada vez que diga la palabra en cuestión, o algún derivado (lease “retrasadeces” o sucedáneos) bebéis un chupito. Os prometo que acabaréis borrachos para cuando el video ha terminado, y ni siquiera es tan largo.

Por cierto, todos los jueves a las 20h habrá un video nuevo en el canal. Os agradeceré las suscripciones, los “me gusta”, los comentarios de amor y que lo compartáis con vuestros amigos lectores. ¡Nos vemos!

 

tomates asados

Podría vivir a base de tomates al horno.  La primera vez que se me ocurrió hornearlos fue gracias a Sophie Dahl y una maravillosa receta de sopa de tomates al horno en su serie para la BBC (una de mis favoritas, de hecho).  En ella horneaba 2 kilos de tomates con cebolla roja, ajo y tomillo. Desde entonces, cada cierto tiempo me da la neura y me pongo a hornear tomates.  Eso sí, yo no sólo los como en sopa. Yo divido los dos kilos y la mitad los como así, del horno con cuscús integral o con quinoa recién cocida. La otra mitad la dejo para sopa.  Lo mejor de hornear tomates es que hasta los mas pochos acaban sacando un buen sabor. Yo prefiero hornear tomates cherry de muchos colores, porque quedan genial en el horno, y al salir se le abre a uno el apetito. Aunque teniendo en cuenta el olor que desprenden ese apetito ya estaba “abierto” hacía un buen rato.

Esto no es una receta, es más bien un método muy poco científico que tengo para que los tomates resuenen con cualquier otro ingrediente que los pongas, que suelten un montón de jugo para mojar el cuscús o la quinoa bien, y para que pueda comerlos directos de la bandeja del horno, porque sí.

Yo horneo dos kilos de tomates cherry de diferentes colores, cortados por la mitad. No os voy a hablar de euskolabels, de si son o no orgánicos, porque por mucho que me gustaría poder deciros que los compro en el mercado de Antón Martín (la versión castiza del hipsterísimo Farmer’s Market) yo los compro el noventa por cien de las veces en el supermercado de al lado de casa, ese que está nada más salir del metro en la plaza de Lavapiés, ese. Lo que decía: dos kilos de tomates cherry de diferentes colores, cortados por la mitad, una cabeza de ajo cortada por la mitad y ya. A veces les echo cebolla, como Sophie, pero dado que a B. no le gusta demasiado la cebolla tiendo a no usarla. A esos tomates los rocías con aceite de oliva del bueno, un chorrito de vinagre blanco, sal y pimentón (yo aquí como siempre, utilizo gochugaru, el coreano, que para algo lo tengo siempre en casa). Y ya. Los horneo a 180ºC durante 1 hora – 1 hora y media, hasta que estén arrugaditos y hayan soltado bien de jugo.

Y eso es todo. No os puedo dar una receta exacta, porque el aceite, el vinagre y todo lo demás va a ojo de buen cubero, como cuando le pides a tu madre que te dé su receta de patatas a la riojana y todo pero todo todo es “a ojo, Mikel, a ojo”.

Un día lo coméis con quinoa, o cuscús, o incluso arroz. Otro día es pasarlo por la batidora, añadirle un poco de caldo de pollo para suavizar la textura y ya tenéis sopa.  Yo cuando tengo el día “extra fancy” pongo la sopa en mis mini-cocottes con una tostada de pan bueno, rallo queso y lo pongo bajo el grill hasta que se funda.

Probadlo. Y me decís.

mi lista del 2016

Yo no hago top 10 de películas, ni de libros (porque no puedo elegir sólo 10 de todos los que he leído, aunque algunos han marcado más que otros, por supuesto), pero puedo hacer una cronología más o menos cronológica (lo sé, redundancia) de mis momentos preferidos del año.

¡Gracias 2016! ¡Y feliz 2017!

  1. Un taller de bulgogi y mandu genial en Las Rozas.
  2. Retomar las clases de coreano (aunque estén paradas por ahora).
  3. Adoptar a Darcy, mi nuevo novio de cuatro patas.
  4. Añadir dos tatuajes: la pluma (porque no tengo suficiente) y el ampersand (&) en honor a Darcy.
  5. Ir a recoger a Darcy en una maravillosa road trip con Edu.
  6. Aprender a jugar a juegos de mesa con Jens, Llu, Luis, Pako, Iñaki, Jorge y Xabi (sigo sin entenderlos del todo, pero algunos me flipan, como el 7 wonders).
  7. Disfrutar de la Feria del Libro de Madrid y de mis amigos con picnic y visita de Lucía y Allegra incluidos.
  8. Conocer a Rubén.
  9. Enamorarme de Pablo Benavente y sus poemas.
  10. Releer Persuasión.
  11. Enamorarme de Brais y disfrutar, al de una semana de conocernos, de un Orgullo inolvidable.
  12. Disfrutar de ver como Brais lee Persuasión.
  13. Tatuarme el corazón con flores de la pierna y un triangulo rosa en honor de los fallecidos en Orlando y todos los que lucharon por nuestros derechos.
  14. Celebrar mi cumpleaños con todos mis amigos, mi novio y con unas chapas maravillosas en las que salgo acompañado de Maggie Smith, Isabel II y RuPaul (gracias Llu y Jens).
  15. Mi camiseta de “Ahora es tarde, Señora.”
  16. Completar la colección de todos las novelas de los Moomin de Tove Jansson.
  17. Disfrutar de “Una Corona para Claudia” de Iker y de “Capullos que Vuelan” de Llu.
  18. Viajar a Corea del Sur con Jokin y Fer (Gracias por acompañarme en ese viaje tan “emochional”).
  19. Ver a Jokin inspirado y dibujando rincones de Corea.
  20. Comprarme todo el merchandising de los Moomin que entraba en mi maleta.
  21. Comer comida coreana casi a diario en el viaje.
  22. Re-visitar Geojedo y llorar mucho de la emoción.
  23. Volver a mi casa con nuevo inquilino.
  24. Hacer un taller maravilloso en Albacete con Mamen y compañía. ¡Gracias chicos!
  25. Disfrutar de “Una nueva felicidad” de Curro Cañete y de esa preciosa presentación que organizó en Madrid.
  26. El recital “Estrofado de ternera“, donde me estrené recitando mis poemas en Nakama con Maria Part, Enrique Cervera y Lluis Mosquera. (De nuevo, gracias Lluis por cuasi-obligarme).
  27. Visitar el Bacoa way too many times.
  28. El anuncio del embarazo de mi hermana.
  29. Las tardes de jueves en casa de Luis y Rubén viendo películas y comiendo gochadas.
  30. Entrenar con Pako, de manera intermitente, sí, pero siempre maravilloso.
  31. Ver “Animales Fantásticos” con Xabi, después de una visita al Bacoa, of course.
  32.  Esa cena en Le Cocó, Rubén. ¡Esa cena!
  33. Compartir estos seis meses con Brais, y lo que nos quedan.

 

couscous con espinacas y tomates deshidratados

 

Ey… me has pillado sigo vivo. Pero es que la vida en la “gran ciudad” me ha tenido tan absorbido que de repente ha pasado un año desde la última vez que os escribí por aquí.

Entre mis nuevos propósitos para el curso 16/17 (yo siempre he sido más de hacerlos cuando llega septiembre que antes del año nuevo) está eso de escribir más, y para escribir más, cocinar más y mejor, más sano.

Desde que me vine a Madrid descuidé mucho mi salud en cuanto a alimentación, pero ahora que he empezado a ir al gimnasio y a entrenar con Francesc y a probar nuevos ingredientes y recetas más saludables, no puedo dejar de no compartirlo con vosotros. Y es que un viaje con amigos, con conocidos, es siempre más entretenido y llevadero.

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Lo bueno de este viaje es que yo lo empecé hace tiempo (aunque lo dejé apartado, y volví a comer fatal, como antes de ponerme enfermo), pero las cosas han cambiado, de repente, estoy cansado de ponerme excusas a mí mismo en cuánto a comer bien.  (Y no, no voy a dejar de comer/hacer tartas de vez en cuando; ni a dejar de tomar azúcar a veces). Además mi dieta está basada en comida coreana, en el kimchi, el gochujang, el doengjang (miso coreano), y todo esto es sanísimo, así que eso que nos llevamos.

No vamos a dejar atrás la cocina coreana, ni todo lo que hemos aprendido hasta ahora, pero por ahora empecemos con recetas más sanas y súper fáciles de preparar…

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Couscous integral con espinacas y tomates deshidratados

Una de las mejores cosas de esta receta es que se prepara en poquito tiempo y es una cena perfecta para un día entre semana. Podéis cambiar el gochugaru por pimentón normal, aunque el toque ahumado del gochugaru bien vale la visita al supermercado asiático.

para 1

  • 4 ó 5 tomates deshidratados
  • 1/2 taza de couscous integral
  • 1 chucharada de aceite de oliva
  • 1 cuarto de cebolla blanca, picada.
  • 4 puñados de espinacas frescas
  • 1/2 cucharada de gochugaru
  • zumo de media lima
  • sal y pimienta
  • anacardos (opcional)

Lo primero es poner agua a hervir. Ya sea en una olla o en un hervidor eléctrico. En dos bols pequeños ponemos, por un lado, los tomates deshidratados, y por otro el cous cous.

Una vez el agua haya hervido, cubrimos los tomates de agua hirviendo. En el otro bol vertimos media taza de agua hirviendo sobre el couscous y tapamos.

Mientras reposan tanto el couscous como los tomates deshidratados, rehogamos la cebolla en una sartén con el aceite ya caliente hasta que esté traslucida. Añadimos después las espinacas, salpimentamos y esperamos a que vayan pochándose. Cuando empiecen a perder firmeza añadimos el gochugaru (o pimentón) y mezclamos bien para que se mezclen los sabores.

Una vez pochadas las espinacas rociamos con el zumo de lima y mezclamos bien.

Volviendo al couscous, con un tenedor lo separamos para poder servirlo bien en un bol. Picamos los tomates.

Encima del couscous cubriendo la mitad del bol ponemos las espinacas y los tomates. En la mano machacamos un poco los anacardos y lo colocamos encima del couscous.

¡Y a disfrutar!

(Se puede servir con una rodaja de lima o dos por si se quiere usar un poco más del zumo).