mi lista del 2016

Yo no hago top 10 de películas, ni de libros (porque no puedo elegir sólo 10 de todos los que he leído, aunque algunos han marcado más que otros, por supuesto), pero puedo hacer una cronología más o menos cronológica (lo sé, redundancia) de mis momentos preferidos del año.

¡Gracias 2016! ¡Y feliz 2017!

  1. Un taller de bulgogi y mandu genial en Las Rozas.
  2. Retomar las clases de coreano (aunque estén paradas por ahora).
  3. Adoptar a Darcy, mi nuevo novio de cuatro patas.
  4. Añadir dos tatuajes: la pluma (porque no tengo suficiente) y el ampersand (&) en honor a Darcy.
  5. Ir a recoger a Darcy en una maravillosa road trip con Edu.
  6. Aprender a jugar a juegos de mesa con Jens, Llu, Luis, Pako, Iñaki, Jorge y Xabi (sigo sin entenderlos del todo, pero algunos me flipan, como el 7 wonders).
  7. Disfrutar de la Feria del Libro de Madrid y de mis amigos con picnic y visita de Lucía y Allegra incluidos.
  8. Conocer a Rubén.
  9. Enamorarme de Pablo Benavente y sus poemas.
  10. Releer Persuasión.
  11. Enamorarme de Brais y disfrutar, al de una semana de conocernos, de un Orgullo inolvidable.
  12. Disfrutar de ver como Brais lee Persuasión.
  13. Tatuarme el corazón con flores de la pierna y un triangulo rosa en honor de los fallecidos en Orlando y todos los que lucharon por nuestros derechos.
  14. Celebrar mi cumpleaños con todos mis amigos, mi novio y con unas chapas maravillosas en las que salgo acompañado de Maggie Smith, Isabel II y RuPaul (gracias Llu y Jens).
  15. Mi camiseta de “Ahora es tarde, Señora.”
  16. Completar la colección de todos las novelas de los Moomin de Tove Jansson.
  17. Disfrutar de “Una Corona para Claudia” de Iker y de “Capullos que Vuelan” de Llu.
  18. Viajar a Corea del Sur con Jokin y Fer (Gracias por acompañarme en ese viaje tan “emochional”).
  19. Ver a Jokin inspirado y dibujando rincones de Corea.
  20. Comprarme todo el merchandising de los Moomin que entraba en mi maleta.
  21. Comer comida coreana casi a diario en el viaje.
  22. Re-visitar Geojedo y llorar mucho de la emoción.
  23. Volver a mi casa con nuevo inquilino.
  24. Hacer un taller maravilloso en Albacete con Mamen y compañía. ¡Gracias chicos!
  25. Disfrutar de “Una nueva felicidad” de Curro Cañete y de esa preciosa presentación que organizó en Madrid.
  26. El recital “Estrofado de ternera“, donde me estrené recitando mis poemas en Nakama con Maria Part, Enrique Cervera y Lluis Mosquera. (De nuevo, gracias Lluis por cuasi-obligarme).
  27. Visitar el Bacoa way too many times.
  28. El anuncio del embarazo de mi hermana.
  29. Las tardes de jueves en casa de Luis y Rubén viendo películas y comiendo gochadas.
  30. Entrenar con Pako, de manera intermitente, sí, pero siempre maravilloso.
  31. Ver “Animales Fantásticos” con Xabi, después de una visita al Bacoa, of course.
  32.  Esa cena en Le Cocó, Rubén. ¡Esa cena!
  33. Compartir estos seis meses con Brais, y lo que nos quedan.

 

¡un año y gracias!

De repente, sin esperarlo, va a llegar el aniversario de mi llegada a Madrid. Esta mañana, cuando ha sonado el despertador para avisarme de que son las 8 y debería arreglarme para ir a trabajar, me he acordado de eso, de los días previos a mi llegada, de mi viaje a Estados Unidos, de ese último viaje largo con mi madre, de mis lágrimas al darme cuenta de repente, que no volvería a vivir con ella. Y he estado buscando entre mis libretas un texto que escribí en Rockport, Tx, cuando unas noches después me acordé de la situación y cojí mi pequeña moleskine de viaje para escribirlo.

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“Estábamos sobrevolando el océano Atlántico, en un avión con destino a Houston. Yo acababa de terminar de ver una película coreana, y miré a mi izquierda. Mi madre estaba profundamente dormida, y no puedo remediarlo. Me puse a llorar. Apoye mi cabeza en su hombro y lloré en silencio. Estaba muy muy feliz. Veníamos a Texas, a visitar a mi amiga y mentora, Liz, quien había sido mi profesora cuando vivíamos en Corea del Sur y a quién hacía unos meses habían diagnosticado un Parkinson. Hacía más de 8 años desde la última vez que la vi, aunque mi madre ya la había visitado unos meses antes, en otro viaje.

>Estaba muy contento. Cinco días antes me habían confirmado que, por fin, iban a darme el traslado a una de las librerías de Madrid. Me mudaba, me iba de casa, un poco tarde, a los 31 años, 18 meses después de que a mí me diagnosticaran una miocardiopatía dilatada. Había estado asustadísmo, con miedo a tiene que pasarme el resto de mi vida viviendo con mis padres y teniendo que vivir el resto de mi vida como en una suerte de jubilación/baja permanente obligada, pero no era el caso. Por fin, iba a vivir mi vida. Me mudaba de mi pueblo, Getxo, a Madrid, la capital, a casi 400 km de mi familia.

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Rockport, Tx

>No había procesado ese lo que ese cambio significaba, hasta ese momento, justo después de una película coreana sobre una “halmoni” que por arte de magia se volvía joven de nuevo, y que acaba renunciando a su nueva juventud para ayudar a que su hijo salve a su familia. En ese momento, cuando apagué el monitor frente a mí, y miré a mi madre durmiendo a mi lado, casi en la cuenta: no volvería a ver a mi madre todos los días de mi vida nunca más. Estaba encantadísimo con la mudanza y con el cambio, incluso con el hecho de que no viviría con mis padres más y que escribiría mis propias reglas, pero lloré. Iba a echar de menos tanto a esa mujer.”

No escribí más. Pero recuerdo que disfrute muchísimo del viaje, de mi madre en ese viaje, y de mis amigos allí. También pensé en la vida que me esperaba aquí, en el hombre al que quería y que creía que sería el hombre de mi vida, en mi vida con él. En mi nuevo puesto de trabajo, en los amigos que vería más, en los que vería menos. Pensé en mi padre, al que ahora vería aún menos, en mi sobrino al que echaría de menos cada día, y en mi hermana. Pensé en Lord. Pero sobre todo pensé en lo que me vendría con el cambio, en lo que ganaría.

Es posible que el balance de este año no sea tan positivo como me hubiera gustado, pero me niego a pensar que todo es malo, y tengo muchas cosas, y tengo a muchas personas, que no tendría si no me hubiera mudado a Madrid. Me vine enamorado. Y aunque ese amor no ha durado, y aunque ni siquiera ha llegado a cumplir el año en la misma cuidad, ha sido ese amor el que me trajo aquí, el que me sacó de mi zona de confort, de las facilidades de vivir con todo hecho, y me dejó suelto, frente a una ciudad en la que siempre había querido vivir, en la que vivo, y en un pisito que llamo mío, con mis cosas, mis libros y mis tonterías.

No creo que hubiera hecho nada de manera distinta.  Estoy bien, en camino de la felicidad, intentando encontrar mi sitio, mi gente, y mi nueva familia, pero creo que he conseguido un buen comienzo. ¡He tardado un año y no es siempre fácil, pero vale tanto la pena! ¡Gracias V.! ¡ & gracias Madrid!

31 cosas sobre mí

El viernes, 4 de julio, cumplí 31 años, y para celebrarlo aquí hay 31 cosas sobre mí que tal vez sepas, o que tal vez no.

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1. Lo que más me gusta en este mundo es leer. Desde pequeño me encanta perderme en los libros que leo (de manera bastante compulsiva, debo añadir).

2. Siempre compro libros de más, y se me van acumulando en la lista de libros para leer, esa que cada vez es más larga y más imposible de terminar. Incluso compro varias ediciones del mismo libro (especialmente si son de libros de Jane Austen).

3. Lloro por todo. Especialmente por cosas bonitas e historias que acaban bien.

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4. Me encanta que mi perro me haga mimos nada más despertar.

5. Nada mejora mi humor como un beso de mi sobrino.

6. Me encanta la gente, e intento ser agradable el noventa por cien de las veces.

7. Pero a veces, soy extremadamente desagradable, y si no me apetece ver a alguien, soy capaz de esconderme y/o correr hacia otro lado de la calle para no tener que cruzarme con él/ella.

8. Entiendo que no todo el mundo va a quererme, pero a veces me cuesta admitirlo e intentar dejar de decir eso de “mírame, elígeme a mí, quiéreme a mí, sé mi amigo”.

9. Mi madre es mi mejor amiga y, a la vez, hay días en que la retorcería el pescuezo.

10. Adoro a mi familia, pero no veo el día en que tenga que echarles de menos de verdad (porque me haya ido a vivir a otra ciudad, o algo parecido).

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11. Mi género literario favorito es el chic-lit. Sobre todo si es en pueblitos pequeños, tipo Katie Fforde o Maeve Binchy.

12. Tengo demasiadas cosas añadidas en mi To Do List. No sé si algún día llegaré a hacerlo todo.

13. Te echo de menos, a pesar de que sé que es imposible que seamos amigos, y por eso quise alejarme de ti, y me mantengo en mi decisión.Pero no puedo remediar el echarte de menos.

14. Puedo pasarme horas haciendo tests de Buzzfeed, como éste, o éste, o éste. He llegado a repetir un test más de 4 veces para que me dé un resultado satisfactorio. (Sí, a veces hasta yo creo que tengo demasiado tiempo libre).

15. Estoy enganchado a Instagram.

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16. De mayor quiero ser como Judi Dench.

17. Puedo pasar días sin mirar mis mensajes, y, en cambio, hay momentos en los que estoy conectado todo el rato y contesto al momento.

18. Me gusta ver  series y programas coreanos. Me encanta lo blanco que es su humor televisivo.

19. Si me preguntas qué genero musical me gusta más, tendría que dividirme entre el folk, el country, el rock americano y el K-Pop. Dependiendo del día/mes me gusta uno más que otro.

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20. Me encanta Twitter, pero me cuestiono el uso que le damos.

21. Tengo pánico a que la gente se dé cuenta de que realmente soy mucho más tonto de lo que parezco.

22. En mis ojos, Gwyneth Paltrow can do NO WRONG.

23. Lloro mucho más por el dolor infligido a un animal que a una persona.

24. Mi meta en esta vida es poder vivir en una casita en Cornualles.

25. Quiero tener un hijo. A poder ser un niño. Y poder llamarlo Eneko.

26. Odio hacer ejercicio. Pero debo.

27. Llevo semanas sin hacer dulces porque me los como todos.

28. Para mí las mejores películas son las de los 90. Desde “Empire Records” hasta “Donde reside el amor“, pasando por “Reality Bites” o “Círculo de amigos“.

29. Me pone de mala leche las películas (y los libros) que acaban mal.

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30. Me encantaría haber empezado antes en esto del ganchillo, patchwork, etc. Me encantaría saber mucho más sobre cafts.

31. Estoy enamorado.

 

21 cosas que no quiero olvidar al llegar a los 30

He de admitirlo: si hace un año alguien me dice que llegaría a los 30 sonriente y con ganas de disfrutarlos, es posible que le hubiera escupido a la cara alguna barbaridad, mientras me daba la vuelta molesto por semejante afrenta. El miedo que tenía a llegar a los 30 era solo comparable al miedo que tengo a las arañas y las serpientes. Y en el fondo, no es más que una tontería, pues llegar a los 30 es algo que hay que celebrar y disfrutar, echar la mirada atrás, darse cuenta de lo que hemos hecho mal, aprender de ello y pasar página, quedándonos con lo aprendido solamente, y cuidar todos esos recuerdos de todo aquello que nos ha hecho feliz.

Esta lista es para mí, claro está. No pretende ser una lista universal, pero estás son las 21 cosas que yo no quiero olvidar, que quiero recordar e intentar poner en práctica. No siempre es posible, a veces, nos equivocamos, pero, precisamente, por eso existe el punto número 20.
 

1. Sonríe. Es algo tan básico, como mover la boca. Simplemente, sonríe. Instantáneamente te sentirás algo mejor tú, y ayudarás a los que están a tu alrededor a sentirse igual.
2. Las amistades hay que cuidarlas. Dan trabajo, como el hojaldre, pero vale la pena trabajar en ellas, cuando esas amistades son de verdad, y te aportan el amor y apoyo que necesitas.
3. Siguiendo con el punto 2, si no te aporta nada en tu interior, tal vez sea el momento de decir adiós a esa “amistad” residual. No pasa nada. No es el fin del mundo. No vale la pena acumular personas a tu alrededor que no te aporten nada. Será lo mejor para ambas partes. #MovingOn
4. Hacer amigos y conocer gente es difícil cuando uno se va haciendo mayor, pero, no dejes de intentarlo. Estamos aquí para aprender los unos de los otros y relacionarnos. 
5. Come, come y come. Con moderación, sin atracones, pero come de todo, con ganas, con amor y con necesidad. Y a poder ser, come lo que cocines tú. No hay nada como un buen trozo de tarta, un día, porque sí. No sólo en los cumpleaños. Tampoco todos los días, (o sí). 
6. Lee. Aprende. Y lee un poco más.
7. Nunca contestes a un e-mail, whatsapp o mensaje en Facebook de mala hostia. Nunca. De hecho, es mejor, contar hasta cien, mil o un millón antes de hacerlo. (Esto lo he aprendido recientemente. Todavía estamos trabajando en esto).
8. Si no tienes nada bueno que decir, no lo digas. (Hay cosas que cuestan más que otras).
9. La sinceridad no está para usarla como arma arrojadiza. En serio, si vas a “ser sincero” y es insultando, no lo hagas. Lo sé por propia experiencia. Lo he hecho, y me lo han hecho. No vale la pena. Sólo se acaba enfadado/dolido y con ganas de pegarse de cabezazos contra la pared, una vez hemos pensado mejor lo que hemos hecho. Sé sincero, sólo cuando sabes que el daño es remediable.
10. Haz el ridículo. Dentro de unos limites, pero hazlo. Canta en público, apréndete un baile y haz el playback. De hecho, apréndete este baile. Haz reír. 
11. No te tomes demasiado en serio. Aprende a reírte de ti mismo.
12. Pero no dejes que los demás se rían de ti. Sólo, contigo.
13. Haz ejercicio y cuida tu cuerpo.
14. Reza y/o medita. Un rato a diario, te dará perspectiva en tu vida.
15. Disfruta de tu familia. 
16. De vez en cuando, recuerda a las personas que quieres, lo mucho que los quieres.
17. Da abrazos.
18. Observa a los demás. Aprende de ellos. De todo el mundo, hasta de aquellas personas que no te gustan nada, puedes aprender algo.
19. Viaja.
20. Si te equivocas, aprende, levántate y sigue caminando. Errar es de humanos. No des vueltas una y otra vez a todo lo que has hecho mal hasta ahora. Perdónate a ti mismo.
21. Celebra tu cumpleaños. Siempre.

11 de abril de 2013

Los días pasan… más de dos semanas sin escribir. ¿A dónde se me han ido las horas? Supongo que tengo excusa: trabajo. Pero no quiero usarla a menudo, me da miedo volver a caer en ese horrible habito de decir el poco tiempo que tengo y no escribir ni una sola vez a la semana. Me niego. No pasará.

Estos días han sido intensos y bonitos. No sólo por el hecho de que vuelvo a trabajar (en una librería, además), sino porque trabajo a gusto, rodeado de gente que aprecia mi esfuerzo y que se ve que trabaja a gusto conmigo. Creía (temía) que había olvidado como trabajar cara al público, como ayudar a encontrar lo que busca un cliente, pero no es así. Todavía sé como usar una base de datos, y, aunque todavía tardo más de lo que me gustaría, suelo encontrar lo que el ordenador me dice.

Ha pasado la Semana Santa, y yo en el pueblo, descansando, leyendo (devoré 5 libros en 6 días) y comiendo, porque otra cosa no he hecho, comer. Sano, en cantidades mucho menores de lo que solía comer antes, pero he comido. Y mucho. Fabes con almejas. Almejas a la sartén. Merluza al horno. Y tostadas de Semana Santa, o torrijas, como queráis llamarlo. En mi casa, se llaman Tostadas, y las hacemos desde Carnaval, claro.

Las tostadas de mi madre son maravillosas (espera que me repito: MA RA VI LLO SAS). Me encata que algo tan simple como pan, leche, leche condensada, azucar, limón, canela y huevo pueda resultar en algo TAN perfecto, jugoso y apetitoso.

Además he conseguido la receta de la crema cántabra que tan obsesionado me tenía. Así que pronto probaré la receta.

En Pascua ha habido cenas de amigos, con pastel de chocolate un tanto duro (me pasé con el tiempo de hornear, por no decir que, un huevo más le habría venido de perlas, creo yo), pero aún así desapareció casi entero y lo que sobró se dejó para el desayuno anterior de la dueña de la casa. Así que nada se desperdició.

Es verdad, los días, las horas, pasan volando. Me encanta estar activo y hacer cosas. Sonrío.

Doy gracias. Nunca se me olvida, dar gracias.

Por ahora, un poco de chocolate, algo de música, y un documental.